No os vamos a engañar: con la primera ola de calor es difícil pensar en cualquier otra cosa que no implique meterse en el agua, así que no se nos ocurre nada mejor que hacerlo con estilo. Por eso, en este post os invitamos a acompañarnos por algunas de las piscinas más espectaculares de la arquitectura contemporánea. ¿Saltamos?
Sumergirse, sentir que pesamos menos, la sensación de romper la tensión del agua y atravesar la superficie, cada centímetro, cada célula, el sonido sordo del mundo exterior y luego el propio líquido, como miles de manos empujándonos hacia la luz convertida en ondulaciones. Asomar la cabeza y mirar el mundo como si hubiésemos vuelto a nacer, con los sentidos recién estrenados. Eso es una piscina.
El último piso y la azotea de la obra maestra de Sáenz de Oiza tenían una función comercial y de ocio. Siguiendo con su concepto de jardín vertical, el arquitecto trasladó los comercios y el área de ocio de la cubierta a la parte más alejada del ruido de la ciudad.
Así, en el último piso proyectó un restaurante que debía dar servicio a las viviendas a través de montacargas y, en lo que hoy todo el mundo llama rooftop, Oiza planteó una peluquería, un espacio para exposiciones y una piscina que es todo un icono del brutalismo español. Sin embargo, no todo resultó un éxito, por mucho que funcionase sobre el papel.
El restaurante cerró, la peluquería no llegó a abrir y la sala de exposiciones tampoco. Pero la piscina ahí está, recién arreglada. Al fin y al cabo, ¿quién no ha soñado con bañarse alguna vez en el cielo de Madrid?
La piscina de la Muralla Roja la conoce todo el mundo. Hay hordas de instagramers vagando como zombis en torno al proyecto más célebre de Bofill. Algunos de ellos han sido encontrados deshidratados, aún agarrados a un palo-selfi, intentando buscar una perspectiva que dé la ilusión de que han conseguido vulnerar las múltiples barreras que los sufridos residentes han dispuesto para disuadirlos de su objetivo fundamental: meterse en la piscina.
Lo que pocos saben es que, a solo unos metros, acantilado abajo (solo sobrevivirán los mejores), Bofill diseñó otra piscina. Una junto al mar.
Club social de La Manzanera en los años 70 y 80, cuando tenía actividad
Porque La Muralla Roja es solo una pieza de un conjunto conocido como La Manzanera, donde también encontramos Xanadú, más discreto; las villas, un conjunto posmoderno con teatro y todo; y el club social, construido en piedra, abandonado desde hace décadas y con una piscina extraordinaria.
Apenas separada del mar, hoy solo se llena después de un temporal de levante, cuando el mar la transforma en pura nostalgia mediterránea. Como todos los veranos que no son el próximo.
La Muralla Roja se alza junto a Xanadú (a la derecha) y sobre el club social La Manzanera.
Sin dejar a Ricardo Bofill ni sus piscinas, queremos aprovechar para profundizar en la capacidad del arquitecto catalán para generar un lenguaje propio que trasciende la evolución de su propia arquitectura y que ha llegado hasta el último de sus proyectos: Brava by Kronos Homes.En él encontramos una gran piscina que, más allá de su funcionalidad, tiene un carácter ornamental. Igual que lo tiene otra de sus piscinas más características, la de su casa familiar en Mont-Ras.
El elemento más evidente es la incorporación de los cipreses, un árbol fundamental en la arquitectura de Bofill, pero también hay otros, como la elección de la cerámica y la utilización de distintas alturas que modifican la refracción de la luz y la manera en la que percibimos la profundidad.
Por decirlo de alguna manera, son piscinas que existen independientemente de todo lo que las rodea. Son un paisaje en sí mismas.
Detalle de la piscina frontal de Brava by Kronos Homes
Queremos invitaros a nadar entre el dormitorio y el salón de una casa que no es independiente, pero que se comporta como si lo fuera. A pesar de que Onix by Kronos Homes es un proyecto de viviendas unifamiliares pareadas y adosadas, cada casa tiene su propia personalidad.
En la imagen superior, se muestra un render de algunas de las viviendas de Onix. Parte inferior, se muestra un vídeo de la vivienda piloto ya construida.
Hasta tal punto que, en una de ellas, el agua es un eje en torno al cual se organiza la distribución y la vida de la vivienda. Una piscina completamente funcional nos recibe y se extiende ante nosotros hacia el pasaje de la sierra, como uno de sus arroyos, ladera abajo.
Sus orillas nos acompañan tanto si estamos en la cocina como si contemplamos el atardecer desde el salón, o si nos despertamos en el dormitorio, o si salimos al jardín. Sigue ahí, convertida en naturaleza abstracta, radicalmente arquitectónica, pero fundamentalmente emocional.
Pero nadie mejor que el propio arquitecto, Manuel Clavel, para explicar la presencia y el significado del agua. En este caso en general en todos sus proyectos. En desarrollos de Kronos Homes, como en Onix y The Kove, este elemento se convierte en mucho más que un recurso arquitectónico: adquiere un papel protagonista, aportando movimiento, serenidad y una conexión única entre la arquitectura y su entorno.
En los edificios de varios pisos, sobre todo en aquellos cuya piscina se sitúa en la cubierta, es más fácil entender el agua como un material inherente al diseño y la construcción del proyecto. Al fin y al cabo, su presencia condiciona la estructura, las instalaciones e incluso los recorridos dentro del edificio.
Sin embargo, cuando hablamos de una vivienda unifamiliar independiente, el agua suele ser un elemento externo, que se independiza de la casa y se interna en el suelo como una estructura ajena.
Algo completamente opuesto a lo que los arquitectos de RCR consiguieron en la Villa 19 de Palmares. Un proyecto de Kronos Homes integrado en el resort de Palmares que sigue la estética del clubhouse y los Signature Apartments, pero desde una visión más exclusiva, con el potencial icónico de convertirse en una casa símbolo del estudio.
Una gran villa unifamiliar donde la piscina es parte de la casa, no solo físicamente, sino también conceptualmente. Sin ella, el proyecto no sería igual. El agua es como el hormigón, el acero y el cristal. Si lo pensamos bien, en un momento u otro, todos han sido líquidos.
Terminamos este artículo invitándote a conocer Palmares de la mano de nuestra embajadora, Eugenia Silva, en un recorrido que nos acerca a la esencia de un proyecto donde arquitectura, naturaleza y estilo de vida conviven en equilibrio.
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